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Un Entendido Secreto

June 21, 2018

 Hay ocasiones en que mi mamá me estará platicando una historia de alguien que conoció, a estas alturas he llegado a descifrar algunos modismos de la charla de mi mamá en donde está tan concentrada en el final de la anécdota  que  se le olvida darme un detalle que resulta ser importante para poder hilar todo lo que me dice, por ejemplo me  dirá “también tiene un hijo” y el detalle que omitió fue que el hijo tiene síndrome de Down, así que cuando llega al final de la historia y ve mi cara confundida tenemos un momento de “¿de que estas hablando?”.

 

Esto de tardar en entender que se está hablando de síndrome de Down  me pasa muy seguido, no solo con mi mamá, me pasa con extraños.

La última vez fue la semana pasada  cuando Gil y yo íbamos saliendo del elevador del centro médico en donde recibe sus terapias ocupacionales. Pensando que no había nadie que nos viera, él y yo íbamos bromeando y platicando, al final del pasillo resulta que una señora nos estaba observando. Cuando estaba a solo unos pasos de pasarla se dirige a mí y me da un señalamiento con las manos de “bien hecho” (thumbs up) y con una sonrisa en su rostro me dice “yo tengo uno de 18 años, van muy bien”, a lo que solo respondí “gracias”, le pedí a Gil se despidiera de ella y continuamos nuestro camino.

Solo fue unos segundos después que entendí a lo que se refería, su hijo de 18 años tiene síndrome de Down. Inmediatamente volteé en busca de la señora para decirle “espere, quiero platicar con usted”  pero ya no estaba.

De haber tenido la oportunidad de platicar con aquella señora le hubiera hecho mil preguntas, ¿Qué hace su hijo? ¿Fue a la preparatoria? ¿Cómo fue para usted tener a un hijo con síndrome de Down hace 18 años?  ¿En verdad cree que vamos bien?

 

En otra ocasión un joven que me estaba cobrando la salida del estacionamiento del  mismo centro médico me pregunto;

-¿Cómo se llama?

-Gil

-¿Va a la escuela de Otay?

Ahí entendí que el interés del joven por Gil era por el  Síndrome de Down. En  nuestra ciudad en la delegación de Otay hay una escuela especial para personas con Síndrome de Down.

-No, va en un colegio por donde vivimos.

-Yo tengo un sobrino, apenas entró a la escuela.      

                        

Es un entendido secreto el que existe entre las madres de hijos con necesidades especiales, nos vemos y en una mirada se transmite un sentido de solidaridad.

También hay un entendido secreto entre los familiares de personas con síndrome de Down por querer saber cómo le hacen otras familias y tener la apertura de compartir experiencias.

Las palabras “yo tengo un….” es un entendido secreto para “yo tengo una persona con síndrome de Down a la que quiero”, "yo entiendo".

 

Es lindo saber que por más extraños que seamos, que por más diferentes que nuestras vidas puedan ser, hay algo que nos une, y que con tan solo una mirada, una sonrisa o unas palabras, recordamos que somos parte de algo mayor, de una comunidad sumamente especial.

 

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