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Respeto y Empatía

June 28, 2016

 

Christian Morales es Licenciada en Psicología cuenta con Diplomado en Lenguaje, Voz, Habla y Audición. Esta semana nos platica de una experiencia personal que le demostró la falta de respeto que aun hay para las personas con diferentes necesidades. 

 

 

Por lo general mi pareja y yo vamos a nadar por las mañanas a un mismo lugar siempre, por azares del destino esta semana decidimos dar dos rondas de nado, una de ellas en una unidad diferente.

Al llegar me doy cuenta que tienen un grupo especial con niños de diferentes características y diagnósticos (el ojo clínico siempre activado) y me dio mucho gusto, más que a nadar, me dediqué a ver cómo el maestro les daba las indicaciones, de manera muy autónoma para cada uno, vi la independencia de esos niños, vi la dedicación de su maestro, vi que van a su clase con gusto y sobretodo vi el respeto para cada uno de estos pequeños.

 

Muy contenta, salí de la alberca, pensando a cuantos de mis pacientes les beneficiaria el venir a estas clases, puestísima para pedir mayor información y así dar los requerimientos a los padres al día siguiente.

 

Bueno, ese sentimiento me duró muy poco.

 

Mientras esperaba que mi pareja saliera, me senté, y había un grupo de niños con sus padres detrás de mi, la verdad no quiero repetir las palabras específicas que algunos niños decían acerca de este grupo de niños que unos minutos antes me habían motivado a echarle más ganas a mi nadada, que me habían dado motivación para pasárselas a mis pacientitos, sin embargo sí les diré que esas palabras fueron ofensivas, fueron groseras, con un lenguaje de grosería explícita y me invadió un sentimiento de tristeza.

Tristeza porque éstas palabras salían de niños, que tal vez no saben la magnitud de sus palabras o que tal vez han escuchado estos términos y les parecen normales o hasta graciosos, -no te lo tomes personal-, me dijo mi pareja, de momento decidí tomar su consejo, pero unos minutos después, dije: No! Sí es personal, para mí esas palabras fueron una ofensa a mi hermano, fueron una ofensa a los padres de familia que ahí estaban semana tras semana, fueron una ofensa para los niños de ese grupo, para sus familias, para mis pacientes, para tus hijos que tal vez tengan algún diagnóstico, algún síndrome, alguna dificultad.

 

Sin embargo entiendo que todas estas palabras, estos comentarios, y esta actitud de los otros padres tienen una raíz, que tal vez la desinformación o el desconocer algo nos parezca diferente, que tal vez podemos atacar cuando algo nos parece extraño.

Para los que vivimos con esto día a día, para los que trabajamos para apoyar a estos niños, para sus familias, por mas zen, pacifista, racional, comprensivo y empático que seas….Estas palabras duelen.

 

Así que con esto me gustaría comentarte:  si ves a un niño con una rabieta, evita juzgar a los demás. Me ha tocado escuchar : es que no educa a sus hijos!!! En verdad no sabemos que es lo que puedan estar pasando y así puedo nombrar miles de ejemplos.

 

Para cerrar todo esto, propongo dos palabras clave que como sociedad debemos tener muy presentes y transmitirlas a nuestros pequeños, para ir sembrando en ellos esta sensibilidad : el respeto y empatía.

 

Tal vez no somos iguales, pero te respeto, tal vez no estoy en tus zapatos, pero trato de entenderte.

 

¿Ustedes alguna vez han pasado por una situación similar, o han tenido que verse en la necesidad de defenderse ante comentarios negativos?

 

 

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