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  • Sandra R.

Doble 6to de Primaria




Desde que Gil cursaba cuarto de primaria comencé la búsqueda por el camino que tomaríamos cuando concluyera su educación académica primaria, desde ese momento yo sentía la presión de apoyarlo aún más en aprovechar al máximo su tiempo en la escuela, de seguir con un buen ritmo de trabajo y aprendizaje.


Mucha presión sobre mi como mamá para seguir en un camino tradicional, seguir con lo que es esperado; de sexto de primaria a primero de secundaria.


Siempre he dicho que hemos sido bendecidos con las maestras de escuela que nos tocan, no solo las titulares del salón de clase de Gil, todas las que lo rodearon en su colegio. Para cuando Gil cursaba 5to de primaria yo confiaba plenamente en su maestra, sabia del apoyo que le brindaba dentro del salón de clase, de las adecuaciones que hacia para que Gil participara y estuviera motivado. Por un momento deje descansar esa cautela de “¿estará todo bien?”, deje de preocuparme por su presente en la escuela y me dedique 100% a preocuparme por el siguiente paso, la secundaria.


Cada cambio de ciclo escolar yo empezaba el ciclo nuevo unos días antes con visitas a la escuela para platicar con la maestra nueva de Gil, para conocernos mejor, platicar sobre el proceso de aprendizaje de Gil y responder cualquier duda o inquietud que ella tuviera. Para 6to grado del ciclo escolar 2018-2019 a Gil le tocaría una maestra titular completamente nueva en el Colegio. Me deje llevar por las palabras que el director me dijo “tiene experiencia con alumnos con Necesidades Educativas Especiales”, error.


En los dos primeros meses de clases la terapeuta de Gil y yo tuvimos 4 reuniones con la maestra, al final de cada una sentíamos la duda crecer, “quizá no nos vaya a ir tan bien”.

Para Diciembre pedí cita con el Director del Colegio y exprese mi descontento con la situación y pedí hacer cambios, pensé mucho en sacarlo en ese momento.


La ansiedad que Gil presentaba cada mañana para salir al colegio fue algo que me desarmo por completo, ver su frustración infiltrarse a sus demás actividades me rompía el corazón. Escucharlo decir con coraje “no puedo” era tortura para mí. Fueron meses muy difíciles porque me encontraba entre “lo saco, ¿A dónde lo llevo? ¿Qué lección le estaré dando si lo saco?”


Para Febrero tomamos la decisión de terminar el ciclo escolar sin más cambios. Con el apoyo de la terapeuta se implementaron nuevas actividades para Gil en el Colegio, actividades que le dieran aprendizaje fuera de su salón de clase. El Director abrió una clase de apoyo para alumnos que estaban batallando con lectura y escritura y Gil era uno de ellos. En dirección le encomendaban trabajos de llevar y traer reportes de las maestras, el nuevo propósito era que Gil no estuviera todas las horas sentado en el salón de clases. Poco a poco la salud emocional de Gil fue mejorando, su autoestima se fue recuperando.


Exactamente que fue lo que paso no les puedo decir, el porque de todo es algo que realmente no pudimos descifrar, simplemente algo en ese ciclo escolar no funciono. La maestra tenia las mejores intenciones, la escuela apoyo a la maestra y a nosotros en todo lo que pedimos, Gil acepto a su maestra, sin embargo, algo en toda la formula no encajo.


Con todo esto que ocurrió la búsqueda para la secundaria quedo en ultimo plano, y gracias a todo lo que paso me puse a pensar “¿estará listo para la Secundaria?”


Confieso que soy bastante terca y cuando una idea se planta en mi cabeza es imposible sacarla de ahí, agreguemos a esto que llevo la responsabilidad de tomar las mejores decisiones para Gil aun cuando duden de lo que propongo, pues me puse en plan mamá oso.


Llevamos a Gil a evaluaciones, platique infinidad de veces con su terapeuta, lo platique con mi familia, lo discutimos al cansancio el papá de Gil y yo. Yo estaba segura que lo mejor para Gil era que repitiera 6to de primaria, los demás, salvo su terapeuta, no estaban de acuerdo conmigo, pero me dejaron la decisión a mí.


¿Porque creí que era de beneficio repetir 6to? No veía listo a Gil emocionalmente ni académicamente, sentía que lo estaría enviando a la secundaria simplemente porque era lo que tocaba, no porque fuera lo mejor para él.

Así que después de tanta vuelta en mi cabeza estaba decidida, Gil cursaría de nuevo 6to de primaria, la pregunta ahora era ¿en dónde?


Cuando le dije al Director del Colegio mi intención de que Gil repitiera 6to sorprendentemente estuvo de acuerdo conmigo, el también creía que a Gil le faltaba madurar emocionalmente más y que académicamente la escuela nos había fallado.


Hubo muchas visitas a otras escuelas, hubo muchas escuelas que nos dieron el “no”, escuelas que nos ponían condiciones, pero nunca encontré una escuela que me convenciera. Entonces regresé al Colegio de Gil y empecé mi constante cuestionamiento de quien sería la maestra de 6to para el próximo ciclo.

Cuando al fin me confirmaron que miss Paola regresaría al Colegio todas esas dudas y nervios por el próximo ciclo escolar desaparecieron.


Miss Paola es de esas maestras que todos hablan maravillas, que toda mamá quiere le de clases a sus hijos, y miss Paola ya tenía una conexión especial con Gil.



Gil tuvo su graduación en el 2019 con sus compañeros de 5 años de primaria, 1ro de primaria lo curso en otra escuela, bailo el valts con su mejor amiga, lanzo al aire su birrete a un lado de sus amigos, y yo llore al escuchar su nombre en su entrega de diploma.

Gil vivió al máximo esta experiencia, aun sabiendo que en unos meses regresaría al mismo Colegio a cursar el mismo año escolar, pero con diferentes compañeros de salón, con diferentes expectativas y metas a cumplir.


Para tomar la decisión de si quedarnos en la misma escuela lo platiqué mucho con Gil, cuando le mencionada otros colegios el no los aprobaba, y cuando le hice la pregunta ¿Cómo te sientes de ya no estar con tus amigos? Su respuesta fue “bien, tengo otros”. No se si se armo de valor por mí, por el o por los dos, pero Gil comenzó el nuevo ciclo escolar de 6to de primaria con la mejor actitud y con un entusiasmo que le había hecho falta el ciclo anterior.


Empezamos el ciclo escolar 2019-2020 de nuevo con reuniones Maestra – Terapeuta - Mamá y en esta ocasión terminábamos la terapeuta de Gil y yo cada sesión con un sentido de “fue la decisión correcta”, y yo con una felicidad de poder respirar después de una decisión que tomo meses y en la cual muchos dudaron.


En el primer mes de regreso a clases Gil tenia de nuevo la motivación por su trabajo escolar, cada que le decía “es hora de hacer tarea” su respuesta era “¿la de miss Pao? Ya voy, ya voy”. Las mañanas dejaron de ser “no quiero”, el provecho de aprendizaje en todas sus actividades aumento significativamente.


Son 6 horas las que se pasan en la escuela, imagínense sentirse incomodo por casi 6 horas, no había poder en mi para mejorar lo que había sucedido en el ciclo anterior en el Colegio y que no repercutiera en los demás ámbitos de la vida de Gil.

Tener de nuevo esa energía en Gil, ese interés por aprender y conocer más del mundo, alivio todo el estrés de cuestionar mi decisión.


Fue una prueba para el adaptarse a nuevos compañeros, a proponerse metas nuevas el mismo.


Para Diciembre Gil ya había avanzado lo que no había logrado en todo el ciclo escolar anterior, su madurez emocional había aumentado significativamente, y ¿cómo íbamos a imaginar que en los próximos meses esta se vería seriamente puesta a prueba?


Fueron 6 meses en un ciclo escolar que debió ser de 10. Menos de 6 meses en que las expectativas fueron rebasadas por más de lo imaginado, fueron 6 meses que nos dieron el impulso para seguir adelante.


El 9 de Marzo fue el ultimo día en que Gil asistió a la escuela, jamás me hubiera imaginado que ya no regresaría a su Colegio.

Los siguientes meses nos pusieron a la prueba a los dos, y nos llevaron a tomar la decisión de hacer nuestro propio camino para lo que sigue y dejar atrás una educación académica tradicional.

#Familia #Escuela

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