Buscar
  • Sandra R.

Temas Tabús


Les diré dos secretos respecto a mi personalidad; soy muy sensible, lloro en comerciales, por esta misma sensibilidad soy empática, si me están platicando algo de su vida siento sus emociones y se me queda por un buen tiempo. ¿El segundo secreto? Tengo tendencias depresivas y de ansiedad.


Después de que nació Gil y vinieron a mi cuerpo y emociones tantos cambios yo no dejaba de decirle a mi mamá “¿porque nadie habla de esto? ¿Porque no nos dicen desde el momento que sale la prueba positiva de embarazo: advertencia vienen en camino estos cambios gigantescos a tu persona”? La respuesta de mi mamá no la recuerdo pero de seguro fue algo así: a todas nos pasa.


Si tomaron un curso en preparación para el parto o tienen amistades que cuentan cada detalle quizá ustedes si sabían lo que venía, yo no.

Yo me deje guiar por mi médico que me dijo la mecánica del asunto, me deje llevar por las páginas de internet que te iban diciendo “esta semana tu bebé es del tamaño de un mango” o “esta semana tu bebé desarrollo sus pulmones”, pero no me advirtieron “esta semana te sentirás así....” y lo entiendo, cada mujer lo vive muy a su manera pero entre tantas diferencias que tenemos en nuestros embarazos y en el post parto hay algo que todas tenemos en común; un embarazo nos cambia.


Viéndolo de manera retrospectiva mi mala costumbre de no hacer preguntas detalladas de ciertos temas que vienen de la mano de la maternidad empezó desde el momento en que vi un símbolo que me indicaba el embarazo de Gil, ahí comenzó mi participación de no hablar de temas “sensibles”.


Hace unas semanas me topé con una ilustración que es un ejemplo de un estado emocional que pasamos todas las mamás (emoción de felicidad vs emoción de ansiedad) y aunque en ese momento mis sentimientos no estaban ligados al 100% con el mensaje de la imagen, me identifiqué y la compartí, la respuesta me sorprendió por dos cuestiones; Incomodo a algunas personas y otras no dudaron en enviarme inmediatamente un mensaje de apoyo, estoy infinitamente agradecida con esas personas.


Esta experiencia me puso a pensar “¿sigue siendo tabú hablar honestamente de los momentos difíciles que inevitablemente todos pasamos?”


Reconocer las debilidades es un proceso difícil, reconocer lo que algunos consideran un defecto es sumamente temeroso. No saben cuánto pensé en cómo hablar de este tema con ustedes, comencé y borre fácil 10 veces, pero esto es una condición/emoción humana, natural y honesta y a mis casi 40 años me ha costado mucho aceptarme y no me avergüenzo de mi camino por la vida con tropiezos y todo.

Mi nombre es Sandra y a veces estoy triste, a veces la ansiedad me trae con el estómago revuelto, ¿pero saben lo más importante de todo eso? No me detiene, he buscado ayuda, he aprendido técnicas para tener en mi armería que me ayuden, tengo familia que me acobija cuando lo necesito, tengo amigas que responden una llamada sin dudar, tengo esto porque tuve el valor de reconocer mis debilidades y pedir ayuda.


Ahora, déjenme les cuento en una palabra lo que es ser una persona sumamente sensible con tendencias depresivas y tener un hijo con necesidades especiales: ¡Difícil!


He tenido que crear una personalidad adicional, he tenido que ser una mamá con armadura casi impenetrable, digo casi porque siempre hay algo o alguien que inevitablemente duele, y hacer esto de crear otra “Sandra” ha sido una espada de doble filo porque me acostumbre a aguantar tanto que por supuesto llega el momento en que la reserva se llena y todo sale en un huracán de emociones y sentimientos y pensamientos negativos y semanas enteras de migraña por la ansiedad que invade mi cuerpo. Reconozco que saber cuándo está a punto de llenarse la reserva y tomar pausa para desahogar todo aun me falla, sigue siendo un ejercicio de estira y afloje.


Gil sabe que su mamá a veces esta triste, se da cuenta porque o estoy muy callada o por un gesto que él logra descifrar en mi rostro, confieso que esto en ocasiones pesa bastante en mi conciencia, pienso “un niño no debe estar al pendiente del estado emocional de un adulto”, pero creo que en el caso de Gil es algo que le es de uso en su vida, conocer esta emoción en las personas le ha ayudado a ser más sensible hacia los sentimientos de otros y sabe que cuando él se siente mal por algo lo puede expresar.

Aclaro que cuando llega un periodo difícil en cuanto a mi estado de animo, busco apoyo inmediatamente para no afectar a Gil.

Ansiedad, inseguridad y confusión son emociones que como padres de hijos especiales hemos llegado a sentir infinidad de veces, no tiene nada de malo reconocerlo, creo les estaríamos haciendo una injusticia a nuestros hijos si viviéramos constantemente con los lentes color rosa puestos.



Les quiero compartir una técnica que me enseñaron recientemente; escriban todo, lo bueno lo malo, lo que quieren lograr en su día, no tiene que ser en algún lugar en especial, no tiene que ser un párrafo muy extenso, solo con que salga de sus mentes y lo puedan ver representado físicamente.


¿Cuál es el propósito de este ejercicio? Ver el día por lo que es, lo que queremos cambiar y lo que podemos cambiar y así no abrumarnos por todos los pensamientos que hay por una situación o emoción.



Mi ejercicio:

DÍA: Miércoles 30 de Enero

LO QUE ES: Día de publicar mi blog

LO QUE QUIERO CAMBIAR: Dejar de temer hablar de algunos temas

COMO LO CAMBIARE: Compartiendo mi experiencia.



Gracias por leer mis palabras, por permitirme esta vulnerabilidad sin ser juzgada (si lo hacen no lo compartan, jiji) y por compartir sus experiencias conmigo, ha sido una grata sorpresa.

#ÁmbitoSocial #Opinion #VidaDiaria

15 vistas

Somos mas Parecidos que Diferentes