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  • Sandra R.

Cuando tienes el extra

La siguiente tabla de estadísticas no me ha dejado en paz desde el momento en que la vi.

Porcentajes de embarazos con bebés diagnosticados

con síndrome de Down por país que son terminados.

En Estados Unidos, nuestro país vecino, un país que con regularidad visitamos, son terminados el 67% de los embarazos en que se ha diagnosticado síndrome de Down.

Dinamarca cuenta con el mayor índice de apoyo para las mujeres embarazadas, dándoles 4 semanas libres antes de dar a luz y 14 semanas después del nacimiento del bebé. Un país en que la semana de trabajo tiene un promedio de 35 horas. Un país que tiene la cultura de “juego libre” para sus hijos. En Dinamarca el 98% de los embarazos con diagnóstico de trisomía 21 son terminados.


Viéndolo de una manera más fría estas estadísticas quieren decir que hay un gran porcentaje de la población del mundo que considera que mi hijo sale sobrando. Los números indican que gran parte del mundo cree que nuestros hijos con síndrome de Down deberían de ser evitados. Desconozco si haya otra tabla que acompañe a la anterior con porcentajes aclarando los principales motivos, pero les ahorro la búsqueda, es por un cromosoma extra, por algo desconocido, por temor.

Si tomo estas estadísticas de una manera muy personal, me pega como una cachetada ver la falta de aceptación con la que se enfrenta mi hijo.

No pretendo tratar el tema “pro vida” “pro decisión”, eso es algo muy personal para cada familia y para cada mujer, esta no es la plataforma para ese tema.

Aquí les hablo de nuestras experiencias como una familia síndrome de Down, les hablo de las gratas sorpresas que nos da la vida, de lo afortunado que es Gil de desenvolverse en una pequeña sección de nuestro mundo que es incluyente, que lo acepta y quiere por la persona que es.


Islandia es un país de un poco más de 300,000 mil habitantes, un país que su idioma es el que menos ha cambiado en toda su historia, un país en que una gran parte de su población lleva el nombre de Magnus, con todo esto podríamos pensar que el país tiende a ser conservador.

Mas Islandia tiene su lado progresista, es un país visitado por 1.7 millones de turistas al año, un país en que la cultura de familia y divorcios es muy liberal, un país que ha buscado incansablemente su reforestación desde la era de los Vikingos; sin embargo, el 100% de los embarazos en que se diagnostica síndrome de Down son terminados.

¿Qué mensaje nos deja esta información? Que hay una cultura de cero aceptación en la que no importa si se quiere al bebé o no, solo importa que tiene síndrome de Down. Nos dice que no importa lo conservador o lo liberal que sea un país, de igual manera se puede aferrar a la ignorancia.


Las estadísticas y los porcentajes no suelen ser muy alentadores para la comunidad, es muy común que un Doctor nos diga: “Hay una gran probabilidad de que nunca…..” esas son las posibilidades que nos citan, lo que no lograrán hacer nuestros hijos. Y sí es cierto, hay muchas cosas que quizá nunca se lograrán, o más bien no se lograrán al estándar establecido, pero nunca dejamos de intentar.


Nosotros no supimos que Gil tenía síndrome de Down hasta momentos después de que nació, la primera vez que lo vi, lo vi a él, 5 dedos en cada mano, 5 dedos en cada pie y una carita que me enamoró al instante, desde ese primer momento no podía imaginar mi vida sin él, síndrome de Down incluido.

La verdad es que sí es difícil, y puede ser solitario. ¿Qué lo hace mejor? Mi hijo, Gil. Su esencia, su curiosidad, su imaginación, su espíritu hace todo mejor.

Gil es Gil porque es mi hijo, porque es niño, porque es el nieto de mi mamá, porque se le deja expresarse, porque nació bajo el signo de Leo, porque es Tijuanense y porque tiene síndrome de Down. ¿Qué tan diferente serían nuestras vidas sin ese cromosoma extra? No lo sé, solo sé que Gil no sería Gil sin ese extra que corre en el.


¿A nosotros como individuos y como familia que nos ha enseñado el síndrome de Down? A tener empatía, a detener la locura de un día para reconocer un momento de importancia, a que todos somos diferentes y en esas diferencias están nuestras similitudes.


¿Qué han aprendido sobre síndrome de Down las personas que han conocido a Gil? Por lo que me han comentado han aprendido a no juzgar por las apariencias.

Creo que estas son lecciones que deberíamos de compartir abiertamente en nuestra sociedad en lugar de eliminarlas al 100%.



#ÁmbitoSocial #Opinion

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