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  • Sandra R.

¿Cuál barrera de Comunicación?


El lenguaje es el tema principal en el desarrollo de Gil. Su pronunciación es difícil de entender y su vocabulario es reducido, sin embargo esto nunca lo ha detenido para darse a entender.


Comenzamos terapia de lenguaje formalmente a sus dos años. Ya saben las típicas onomatopeyas: "la vaca hace, muuu", las tareas de ponerlo a repetir palabras comúnmente usadas en casa: "ropa, cama".


En muchas ocasiones al ver a otras mamás conversar con sus hijos esto se me hacía una de las mayores diferencias de sus vidas a la nuestra. Para yo entender lo que me quería decir Gil me tenía que poner a su nivel de ojos, ver la circunstancia del momento; en donde estábamos, qué estaba haciendo, ver su expresión corporal, si lo estaba diciendo emocionado, triste, enojado, y tratar de pescar una palabra para agarrar el hilo de lo que era en sí lo que quería decir.

Es algo diferente nuestra manera de "hablarnos" a lo que es común en un ambiente familiar, en el cual quizá dos o más personas hablan a la vez, en donde una mamá puede dar una indicación desde otra habitación a la que se encuentra su hijo y con indicaciones un poco ambiguas como: "saca tu chamarra". Nosotros requerimos estar en la misma habitación los dos concentrados en el mensaje que se quiere dar a entender y usar instrucciones cortas y casi exactas: “abre el closet", ya cumplida la primera parte sigue: "saca tu chamarra azul". Cansado ¿no creen?


Vivimos en una ciudad fronteriza, Gil tiene papás que ven tele en inglés, escuchan música en inglés, que leen en inglés, en ocasiones mucho más que lo hacemos en español, era inevitable que Gil aprendiera algo de inglés.

Al principio de su terapia de lenguaje la Doctora me comentó: "vamos a enfocarnos en el español, ya que lo domine mejor introducimos un poco de inglés", claro que Gil no estuvo de acuerdo con esto. En sus sesiones de lenguaje era: "Gil ¿qué animal hace oink oink?" su respuesta: "Pig".


Cuando el era pequeño, de unos 2 a 4 años, su modo de comunicarse era hablar a su manera, emitía sonidos que para él eran palabras claras y concisas, era nuestro problema si no le entendíamos. Y cuando se presentaba la ocasión en que le decíamos: "Gil habla despacio que no te estoy entendiendo" nos daba una expresión de: "¿cómo que no me entiendes?" Y proseguía a explicarnos con señas o sonidos que ya sabíamos a qué se referían.


Al entrar al Kinder esto era lo que más me preocupaba, que no le fueran a entender, que no le tuvieran paciencia, que otros niños se burlaran de él.

En la primera entrevista con sus maestras les dimos las recomendaciones: instrucciones muy cortas, si es posible véanlo directamente cuando le pidan algo, y para que le entiendan de lo que está hablando comúnmente la última palabra en el enunciado es la clave para descifrar de lo que habla.

En la primera entrega de boleta las maestras nos comentaron que el pescar la última palabra del enunciado era como la llave mágica para entender a Gil.

Estas instrucciones hasta la fecha nos siguen sirviendo fielmente, y los resultados en diferentes escuelas y con diferentes maestras han sido bastante efectivos.


Cuando Gil cumplió 5 años cambiamos de estrategia para la terapia de lenguaje, optamos por un estilo de "terapia de juego", en el que la terapeuta toma su pauta de trabajo en base a los intereses de Gil para irle introduciendo un vocabulario más extenso y lograr una manera de comunicación que le fuera más natural a él. Los resultados han sido sumamente favorables. Y cuando hay días en que Gil quiere hablar solo inglés, se aprovecha la ocasión para extender su vocabulario en ese idioma también.


Ahora, ¿por qué el título de este blog? A pesar de que Gil tiene un lenguaje limitado, podemos decir que habla dos idiomas, sus compañeros le entienden cuando platican con él, puede responder a una pregunta de un extraño, puede entender un cuento y platicarte sobre el tema.

Sin embargo siguen habiendo esos momentos en que no se le entiende, en que yo como la mamá que siempre ha fungido de intérprete me encuentro diciendo: "Gil no te entendí, intentemos otra vez" y después de varios intentos se frustra, pero, no se detiene en tratar de hacerse entender.


En la semana nos pasó justo esto, estaba yo en la cocina, él en su recámara y de repente escuché: "mamá mamá mamá...." seguidas de palabras que no entendí. Le pedí fuera a la cocina a decirme que era lo que pasaba, y muy emocionado comenzó a decirme algo que acababa de ocurrir: mamá, abeja, ahí y yo fueron las únicas palabras que pude entender sin dificultad, pero no lograba entender lo que había ocurrido. Gil intentó explicarme en inglés: me, flies, fast, boom fueron las palabras más claras.

Y le dije "ah! ¿hay una mosca en tu cuarto?" -"Nooo, mamá" ¿qué optó por hacer para que su mamá al fin le entendiera?

-"alto mamá, mira".

Al ya tener asegurada mi completa atención comienza a actuar lo siguiente: estaba sentado viendo tele y pasó una abeja, yo la aplaste con mis manos.

Resultó no ser una abeja, era un mosquito, el caso es que en un momento Gil obtuvo dos victorias:

  1. Conquistó un temor a los moscos.

  2. No se frustró y logró a como fuera darse a entender.


¿Cuál barrera de comunicación? el asunto es prestar atención.

#Familia #VidaDiaria #Terapias

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