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  • Sandra R.

Después de Preparar el Camino



Hace un mes tuvimos varias visitas al consultorio del Pediatra de Gil, una infección en las vías respiratorias se había vuelto bastante terca, y el Doctor comenzó con una serie de preguntas nuevas para nuestras visitas, ese será tema para otro día ya que aún lo estamos procesando, además comenzó a dirigirse directamente con Gil: ¿Dónde te duele? , ¿Qué sientes? Etc.


Para mí como mamá marcó el comienzo de una nueva etapa en la vida de Gil. Atrás va quedando el “niño bonito” como lo veían, el angelito como siempre lo han apodado, el niño del que nos preguntaban “¿puede hablar?”, y poco a poco Gil va enfrentando al mundo dando el primer paso sin tener a sus papás como escudos protectores.


Han sido los 10 años de vida de Gil para lograr esto, 10 años en preparación. Todas las excursiones a los centros comerciales, a los súper mercados, las sesiones de diferentes tipos de terapias. Haber logrado esto es nuestra recompensa de tantos: “sí puedes, inténtalo” cada vez que se frustra con algo y nos dice: “no puedo, tú (mamá/papá)” dándose por vencido y pidiendo que su papá o yo terminemos de hacer lo que se le ha pedido. Como mamá especial, no les puedo decir el orgullo, amor y admiración que me llena en los momentos tan sencillos como cuando Gil respondió a las preguntas del doctor:

-¿Dónde te duele?

-Garganta

-¿Qué sientes?

-Pica

Y cuando terminó el Doctor de revisarlo, Gil le dice: “Ah mira, ahí también ve” dirigiendo la atención del Doctor a un piquete de mosco.


O cuando estamos en una tienda en Estados Unidos y la cajera entabla una conversación con él:

-Hi, what’s your name?

-Hi, Gil.

-Are you helping your mom?

-Yes (y procede a pasarle los artículos que estamos por pagar).

Y en el momento que se paga el artículo que es para él, ya sea un juguete que se ganó o su jabón de cuerpo, él le hace la aclaración:

-For me, for Gil.


Así es la vida de una familia especial, te preparas para eventos, situaciones, para la vida en sí y en muchas ocasiones no sabes si está rindiendo frutos el trabajo que le pides a tu hijo, si todo el trabajo adicional que como padre haces tendrá un valor palpable hasta que estás en una situación en la cual te toma por sorpresa la respuesta natural de tu hijo.

A diferencia de una enseñanza académica ya sea poder dividir y hacer fracciones, el que mi hijo pueda responder a una pregunta por el mismo, el que pueda dar a entender un sentimiento o deseo a personas que no están inmersas en su manera de hablar, ese es el momento en que yo como mamá especial pienso: “la gente lo podrá ver más allá de su Síndrome de Down, porque él les está demostrando que es eso y mucho más.


En un desayuno familiar en un restaurante que tiene un área apartada de juegos, Gil estaba jugando con otros dos niños. Uno que tendría 3 años menos que él y una niña de unos 5 años. Mi cuñada comentó que era muy bueno que Gil ya se animara a acercarse a otros niños y mi respuesta fue de que no era solo el hecho de que Gil fuera menos introvertido, mucho tiene que ver en mi opinión, que lo niños son más abiertos a aceptar las diferencias. Y esto creo es porque en las escuelas hay mayor inclusión. Hay más información en el mundo que les es accesible a nuevas generaciones de lo que es inclusión de personas con necesidades especiales.

Con el hecho de que existan campañas publicitarias en las que se toma en cuenta la imagen de un niño con Síndrome de Down o de una niña que requiere una silla de ruedas, esto hace que cuando un niño sin necesidades especiales conozca a un niño que sí las tiene no le sea un concepto tan ajeno, y les permite verlos como un niño más, como un amigo más.


Que Gil se sienta acomodo interactuando con cualquier persona, que no tema dar uso a su opinión, que se sienta como cualquier otra persona, sin derechos de más ni menos, eso es para lo que nos hemos estado preparando y por lo que seguiremos trabajando todos los días.

#ÁmbitoSocial #VidaDiaria

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