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  • Sandra R.

Primer tratamiento médico


Dacrioestenosis bilatera, ese es el primer diagnóstico relacionado con síndrome de Down que se le dio a Gil.

Fue en Enero del 2007, tenía 5 meses.


¿Qué es? Según Wikipedia:

“La dacrioestenosis o dacriostenosis es un trastorno ocular leve consistente en la oclusión del canal lagrimal u obstrucción del conducto nasolagrimal, con lo que las lágrimas en lugar de drenar hacia la cavidad nasal, se acumulan vertiéndose hacia las mejillas.”


En corto, parecía que Gil siempre estaba llorando. Sus ojitos siempre estaban con lágrimas, en las mañanas amanecía con más lagañas de lo normal para cualquier persona.

No le provocaba dolor, no había en su momento mayores consecuencias que constantemente estarle limpiando los ojos. Nos pusimos en manos del Doctor Oftalmólogo Pediátrico y comenzamos el proceso del cuidado de los ojos y vista de Gil. Ha sido un proceso largo.


En Abril del mismo año se lleva a cabo un sondeo de vías lagrimales, esto consistió en insertar en el conducto lagrimal de ambos ojos un tubo que ayudara a abrir el conducto y drenara correctamente. En la tercera semana nos encontramos llamando por teléfono en un domingo al doctor porque Gil se había jalado el tubo, tuvimos que llegar a la sala de emergencias.

Este tratamiento no tuvo mucho éxito por lo cual en Abril del 2008 se realizó una dacriointubación, que en palabras simples es una técnica quirúrgica de insertar el tubo para ampliar el canal lagrimal.


Llegamos al Hospital en la mañana y en la tarde ya íbamos rumbo a casa. Gil estuvo en la sala quirúrgica poco menos de dos horas, y cuando salió a la sala de recuperación me tocó a mí recibirlo. No les miento fue bastante impactante, no estaba preparada para ver a mi hijo de menos de 2 años salir de una anestesia general y con sus ojitos lastimados por un procedimiento quirúrgico.

Al subir al cuarto para esperar despertara bien y nos dieran de alta, el papá de Gil nos tuvo que consolar a los dos.


La mañana siguiente del procedimiento fue cuando nos encontramos con la sorpresa de que Gil había tenido reacción a la anestesia y en conjunto con la sensibilidad de su piel tuvimos que enfrentar el problema de que el no podía abrir los ojos de lo hinchados que estaban. Llamamos al doctor, le mandamos fotos y tuvimos que esperar.

Fueron casi tres días en que Gil estuvo literalmente pegado a mí o a su papá. Quería sentirnos, oírnos y nosotros debíamos estar tranquilos para emitirle una seguridad que en el momento realmente no poseíamos al 100%.

Su recuperación fue de un poco más de una semana y el procedimiento resultó ser exitoso por un periodo de 8 meses.


El lagrimeo regresó, y una vez más tuvimos que contemplar nuestras opciones. Consultamos otro Doctor, lo hablamos largo y tendido con nuestro Doctor y medimos los pros y contras.

Como el lagrimeo era considerablemente menos tomamos la decisión de no hacer más tratamientos o procedimientos y esperar a que Gil creciera y ver si sus conductos lagrimales crecían con él.


Ya han pasado 8 años, ahora es muy raro que le lloren los ojos a Gil, ocurre más cuando le da una gripa y cuando le da aire directo a la cara, o sea, entra en lo que es considerado normal.


En esta ocasión valió la pena tenerle paciencia al desarrollo de Gil para que se terminara de solucionar el problema. Y así es esto, es aprender diario, tomar nota de todo, tomar todas las precauciones, contar con un ejército de médicos y demás profesionales, y también es saber darle tiempo al tiempo.


#Medicos #Diagnóstico #VidaDiaria

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