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  • Sandra R.

Señales del Universo


No soy el tipo de persona que cree en las señas que el universo manda ni en las supersticiones, de esas tipo: “Si paso un gato negro algo malo va a pasar”.

Soy una persona que habla directo y espera lo mismo. Pero… hay momentos en que algo me grita: “presta atención” y lo hago.


La primera vez fue cuando Gil tenía unos tres meses de nacido; esa temporada en la que no sabíamos nada de cómo sería nuestra vida con un bebé con necesidades especiales, cuando aún no entendíamos que éramos capaces de sacar adelante a nuestro hijo.

En una semana vi a familias con hijos con síndrome de Down, desde niñas de dos años hasta jóvenes adolescentes, los veía felices, viviendo su vida como cualquier otra persona. Recibí gustosamente el mensaje subliminal que me mandaba el universo: “van a estar bien”.


Este pasado Diciembre recibimos los resultados de las evaluaciones psicométricas de Gil. Fue una sesión con las Doctoras especialistas que duro más de dos horas en las que nos explicaron ítem por ítem cada resultado del conjunto de 10 evaluaciones que se realizaron. Al final de esta cita, cuando llegamos al estacionamiento el papá de Gil me dijo: “muy bien, vamos muy bien” y yo contesté: “pensé que sería mejor”.


Cuando llegué a casa platiqué con mi mamá del desorden de ideas que volaban por mi cabeza y llegamos a una analogía que lo dice todo. Es como en un examen escolar; un compañero sale muy contento porque sacó 8 de calificación mientras que otro sale desmotivado por la misma calificación.


Quiero aclarar que este sentimiento era dirigido a mí, yo como mamá, yo como la persona que hace tareas y terapias con Gil.

En ningún momento he pensado que son fallas de Gil, como muchas mamás para mí, mi hijo es lo máximo. Veo todos los días las batallas que pelea, veo sus momentos en los que se rinde por un minuto y el solo se exige mas, veo su inocencia de infancia y su deseo de ser grande. Veo su síndrome de Down y lo veo a él como la persona que es. Veo todo lo que es el.


La manera como les puedo explicar mi sentimiento es comparando mi rol de mamá de Gil con un trabajo convencional, en el cual se tiene un jefe que te dirá cuando has hecho un buen trabajo y también te llamará la atención cuando en algo fallaste. Ese día, en esa entrega de evaluaciones sentí que fallé. Fui yo la que salió desmotivada con su 8 de calificación.


Fueron dos días en que mi estado emocional estuvo frágil, dos días en los que pensaba: “¿qué más puedo hacer?”, “esos resultados no pueden estar bien”, “¿qué va a ser del futuro de Gil?”.


Y el universo decidió mandarme un mensaje.


Un día en el banco vi a una familia esperando sentados, noté que el hijo mayor quien tendría unos 20 años de edad tenía síndrome de Down. La familia estaba en completo silencio cada quien entretenidos en sus propias actividades en eso la persona a quien esperaban salió a recibirlos, podría imaginar que era el padre de familia y se dirigían a comer ya que era la hora, los tres que estaban esperando se pusieron de pie para salir del banco y la mamá le dio un abrazo a su hijo mayor junto con un beso, su hijo se lo regresó con un poco de pena. Reconocí la expresión de la mamá al instante, orgullo. Orgullo de su hijo mayor.

Otro día mientras me encontraba atorada en tráfico vi a una muchacha cruzando la calle con un joven adolecente y noté que él tenía Síndrome de Down, cuando cruzaron la calle compartieron una mirada de complicidad como si hubieran logrado una gran aventura.

Ese mismo día veo a un padre con su hijo adolecente con síndrome de Down, iban en el carro platicando, cuando de pronto a los dos les gana la risa, el señor toma la cabeza de su hijo y le da un beso.

Esas son las señales que el universo optó por mandarme en esta ocasión, vivir en el momento.


Todos los días hacemos trabajo para que Gil tenga un mejor mañana. Este mañana inevitablemente llegará, quizá estemos preparados para recibirlo, quizá nos de unos golpes más en el camino.

Ya me di mi tiempo para los “¿Por qué?”, mi momento de dudar en los esfuerzos que hacemos y las técnicas que empleamos.

Hoy es cuando debemos estar presentes, y diga lo que diga una evaluación debemos recordar que nuestro hijo está sano y es sumamente feliz.


Mensaje recibido universo!

#Opinion #Terapias

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