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  • Sandra R.

Padrinos


Hace unas semanas desayuné con el Padrino de Bautizo de Gil, mi mejor amigo Mario. Nos conocemos desde nuestros años de educación de Preparatoria, y ahora con las prisas de la vida es difícil coincidir para vernos y tener una conversación profunda sobre los asuntos de nuestras vidas.

En esas dos o tres horas de vernos para desayunar no importa si tenemos dos días sin comunicarnos o más de 3 meses, la dinámica de la amistad sigue siendo la misma de cuando teníamos 18 años, los chistes siguen causando la misma gracia, la fluidez de conversación siempre está ahí sin importar el tiempo que pase.


Cuando estábamos a punto de cada quien tomar su camino en broma le dije: “ya ni reconocerías a tu ahijado” y en típica forma de él me dijo algo que me hizo caer en cuenta lo afortunada que soy de tenerlo como amigo: “Hey, no lo veré en cada centímetro que crece, pero cuando me necesite aquí estoy! Ya que le enseñe a manejar no te vamos a ocupar para vernos”.


Creo que las familias y amistades de familias especiales no saben lo importante que es el apoyo que nos brindan. Son realmente una fuente de energía, consuelo y amor para nosotros.


Gil fue Bautizado cuando cumplió 1 año de edad. Yo preferí hacerlo en ese tiempo porque quería que sus padrinos estuvieran seguros y cómodos con tomar la responsabilidad de serlo, en ocasiones el título de “Padrinos” es solo un acto del momento, una manera de quedar bien con alguien, pero en nuestro caso yo quería que fueran personas que realmente eran como familia para nosotros.

Cuando Alex y yo acordamos que serían mis dos mejores amigos de toda la vida me sentí nerviosa de pedírselos y hasta me preparé para que me dijeran que no, pero mis amigos no dudaron un solo segundo en acordar y decir “Si”, eso ha sido el mejor regalo que me han dado.


Alejandra (quien es mi cómplice en este proyecto, pueden leer su participación aquí) y Mario son los mejores padrinos para Gil, no por el hecho de que le regalen los juguetes que Gil pida, no lo hacen, o porque lo lleven a todas las fiestas, tampoco lo hacen, si no por el hecho de que están presentes en su vida, saben que gran parte de nuestras vidas consiste en ir a terapias y Doctores especialistas, conocen de las batallas que hemos tenido con las escuelas. Y lo más importante de todo es que entienden el humor y sensibilidad de Gil, entienden que el camino no es fácil, que habrá momentos en que ocuparemos de su apoyo.

Afortunadamente eligen estar al lado de Gil, acompañándolo en la aventura.


En días en los que me preocupo de que Gil es hijo único, cuando pienso que nuestras familias son realmente pequeñas, el hecho de saber que ellos forman parte de nuestra familia es un consuelo y apoyo que me llena de felicidad.

Estoy segura que así como dice Mario, si llega un momento en que Gil los necesite ahí estarán los dos.


Quienes contamos con familia y amistades que nos brindan un apoyo incondicional sabemos lo importante que es hacerles saber lo mucho que valoramos su amor y su presencia.

Alejandra y Mario, gracias por aceptar ser padrinos de Gil, y más aún gracias por ser parte de nosotros.

#ÁmbitoSocial #Celebrar #Familia

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