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  • Sandra R.

Aprendiendo a celebrar triki triki


Halloween es el festejo favorito de Gil, él tiene un lugar especial en su corazón por los disfraces y le encanta imitar a monstruos y zombis. De hecho es un juego que se da en nuestra casa los 365 días del año, pero cuando Gil ve que las demás personas se entusiasman y entran en el espíritu de la celebración pues ya se imaginarán su emoción. Además, puede pasar horas enteras en las tiendas viendo los diferentes artículos relacionados con Halloween, así es como hemos ido haciendo nuestra pequeña colección de artículos de decoración para la ocasión.


Cuando Gil cumplió sus 6 meses el Pediatra me preguntó: ¿le hiciste pastel?, viendo mi cara de poco entendimiento me comentó que muchas mamás nuevas empiezan la tradición de celebrar todo desde que su bebé cumple 6 meses de vida. Ese no fue mi caso, siendo honesta con ustedes desde el fallecimiento de mi papá 3 años antes del nacimiento de Gil, festejar cualquier cosa para mí fue un poco difícil. Y en los primeros años de infancia de Gil las celebraciones iban de la mano de momentos de melancolía por la ausencia de mi papá.


Alex y yo acordamos en no contarle a Gil historias fantasiosas de los personajes que llenan la infancia. Festejaríamos las fechas, le enseñaríamos tradiciones, pero no le diríamos: “pórtate bien para que Santa te traiga lo que quieras”, así que el gusto preferido de Halloween nace de él, ahora que lo pienso quizá su madrina tuvo algo que ver en esto, ella comparte su preferencia por esta tradición.


Fue en Preescolar cuando se le dio una introducción formal a lo que era la celebración de Halloween, de vestirse como su personaje favorito y pedir dulces. Bueno, al menos así es para nosotros que estamos en la frontera con Estados Unidos. Resulta que a Gil no le gustan los dulces, salvo que tengan chocolate no le llaman la atención. Esa negociación que comúnmente se hace: “has esto para que te ganes tu paleta” nunca funciona con él, así que esa parte de la celebración no le interesa, hacer un gran banco de dulces no es su propósito en estas fechas, sino ver los disfraces de las demás personas, observar la transformación de un espacio a una mansión de sustos, ver películas dedicadas a Halloween, esas son las alegrías que le deja el festejo.


En Primaria empezó nuestra tradición de buscar en todas las tiendas el disfraz de su preferencia, es un día completamente dedicado a esta tarea, y es en la única ocasión en la que se deja probar ropa en la tienda. El año pasado eligió el disfraz de su papá y mío, si fuera por él hubiéramos estados disfrazados de pies a cabeza, pero para su mala suerte tiene unos papás que realmente no son grandes fans de disfraces y se da por bien servido con ponerme unas orejas de Mini Mouse y una máscara de Jack Skellington a su papá.


Este año fue cuando me dio una gran sorpresa. Un día cuando estaba por salir de la casa para su escuela me dijo: “mamá cuando regrese la casa de Halloween, ¿ok?”. Si, Gil me pidió en Septiembre que comenzara con la tarea de decorar nuestro hogar de Halloween. Son dos las ocasiones en el año que nuestra casa se transforma, Halloween y Navidad. Y cuando él llegó y vio que la casa ya estaba lista me abrazó y besó y dijo: “¡Gracias mamá, gracias!”, ver esa emoción que lo llena al ver que su recamara ahora cuenta con algunos adornos de fantasmas es lo que me llena de felicidad a mi.


Aunque no le enseñamos a creer en el conejo de pascua ni en el ratoncito Pérez, él aprendió el gusto por las celebraciones y a festejarlas de todo corazón.


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