Buscar
  • Sandra Reyes

Ese momento en que te das cuenta: “Yo soy la mamá”


En uno de los primeros blogs les comenté mi habilidad de retener información de cultura popular, ahí les va una referencia de los ´90s:

Había un programa de televisión Estadounidense que trataba de una pareja casada y su vida día a día. Una de las últimas temporadas trato del reacomodo de sus vidas después de convertirse en padres. Un episodio trata del trabajo que le está costando a la protagonista adaptarse al nuevo rol de mamá, hay una escena donde ella le dice a su esposo “mejor me voy, tendrán mejor suerte sin mí”, (refiriéndose a la bebé y a él) a lo que el marido tratando de calmar los nervios de los dos le dice: “no te puedes ir tu eres la mamá” , enseguida la protagonista en el papel de mamá nueva tiene una epifanía y con pánico en la voz afirma: “yo soy la mamá, YO SOY LA MAMÁ" . En ese momento viendo la televisión pensé ¿como no se da cuenta que es la mamá?, tendría que llegar a ser mamá yo para realmente comprender la existencia de ese momento en que el foco se te prende.


En lo personal los primeros meses de vida de Gil tuve varios momentos como ese, donde veía a mi hijo y pensaba “Yo soy su mamá, soy responsable de el!"

Ahora en algunas ocasiones lo digo con un orgullo inmenso, ver a esta personita que nació de mí, que todos los días se despierta diciendo “mamá”. En otras ocasiones lo digo como mi título de trabajo “soy la mamá” conllevando en esas tres palabras: la que le ayuda con sus tareas, la que lo alimenta, la que le enseñó a vestirse, la que le dice mil veces al día “intenta”. Y en otras ocasiones como si fuera mi identidad, en la escuela el 99% de las veces soy conocida como “la mamá de Gil”, también con los Doctores y con conocidos de las escuelas soy “la mamá de Gil”.


A la mayoría de las mamás en el instante en que nos enseñan a nuestro recién nacido el instinto maternal sale a relucir, en ese momento ya estamos pensando “¿está bien, tendrá frió, lo están tratando con cuidado?” y siempre pensamos que sabemos mejor que nadie lo que nuestro hijo necesita.

Ese mismo instinto hace que nos hagamos responsables de la mayoría de las cosas, la pañalera, el horario de comida, las citas con los médicos, en sí todas las decisiones que tengan que ver con nuestros hijos. No quiero decir que los papás no tomen su parte de responsabilidades, el papá de Gil comparte todas las tareas pero en mi mente siempre soy yo la que llevaba la batuta.

Todo esto es lo que hace que ese momento en que nos cae el veinte de ser la mamá sea un poco irónico. Tenemos nueve meses de gestación para hacernos a la idea, o tal vez planeamos una adopción quizá por mucho más tiempo, pero siempre hay un momento en que caemos en cuenta de que SOMOS LAS MAMÁS.


Para mí ese primer momento fue cuando Gil tuvo su primera temperatura, él estaba muy inquieto y por más que yo hacía no sabía que más hacer para ayudarle. Ese fue mi momento de afirmación y un poco de pánico “Yo soy la mamá” ¿ahora qué hago? Inmediatamente le hable a mi mamá.


Somos las mamás pero no tenemos todas las respuestas, no siempre nos encontramos bien, no siempre estamos seguras de lo que estamos haciendo, a veces necesitamos ayuda y muchas veces nos cuesta pedirla. Y como mamá especial quizá es un poco más complicado.


Ser “la mamá” es de los trabajos más hermosos que hay, a la par que el más difícil, somos responsables de otras personas y siempre hay alguien que quizá nos juzga o admira. Seamos honestas, cuantas veces no hemos visto a otras mamás con sus hijos y pensamos por ejemplo, ¿porque lo deja comer eso? ¿como le hace para que sus hijos sean tan educados?


Algo que he aprendido en estos 10 años de ser mamá es “relájate, estás haciendo lo mejor que puedes”.


Hacemos de nuestras vidas rutinas que podemos manejar: escuela, trabajo, tareas, clases, eventos, etc. Con el tiempo vamos sumando mas actividades a la rutina y esta se va volviendo mas difícil de manejar, si tienen mas de un hijo se multiplica todo y se reduce el tiempo que tienen para cumplir con todo. Eventualmente la persona que eras antes de ser mamá se pierde un poco y tus responsabilidades de mamá te van abrumando.

El balance de ser mamá y ser una misma en ocasiones es uno difícil de encontrar y mantener, para todas aquellas mamás que lo tienen, díganos como le hacen. Para las mamás que como yo pierden este balance continuamente, no hay que estresarnos no estamos solas.


El fin de semana vi la película “El club de las madres rebeldes” es una comedia exagerada de la vida de las madres pero en sí lleva una verdad, nosotras como mamás queremos hacer todo por nuestros hijos con el propósito de crearles un mejor futuro. Hacemos tanto en beneficio de ellos que quizá nos olvidamos de nosotras mismas. Recordemos que somos más que el rol de madres. También nosotras necesitamos y merecemos nuestro tiempo y cuidados. Procurar nuestro bienestar nos sumará alegría a la vida y nos permitirá seguir siendo buenas mamás.


¿Cuál fue tu momento de “yo soy la mamá”?


10 vistas

Somos mas Parecidos que Diferentes